El día viernes 13 de julio de 2007 colaboramos en la organización y realización de la manifestación de los ex trabajadores de la empresa GATIC SA en la localidad de La Calera, Provincia de Córdoba.La marcha que reunió a muchos compañeros de trabajo frente a la municipalidad, se realizó paralelamente a las organizadas en el resto del país con motivo de la falta de respuestas hacia el petitorio presentado al Sr. Presidente de la Nación, Dr. Nestor kirchner.
Adjuntamos uno de los discursos que leyera Sergio Fiorini (miembro de la comisión de ex trabajadores) en la plaza de La Calera:
En el año 2001 los trabajadores de la empresa GATIC SA de La Calera fuimos despedidos de nuestros puestos de trabajo; perdiendo la única fuente de ingresos de nuestras familias, y quedando sin obra social, con 8 quincenas trabajadas sin cobrar y sin percibir la indemnización correspondiente.
Lo mismo fue sucediendo con las demás plantas a nivel nacional, hasta que todas fueron cerradas. Miles de trabajadores quedaron en la calle esperando al menos, la justa indemnización después de tantos años de esfuerzo.
La modificación de la Ley de quiebras sancionada por el Congreso de la Nación en el año 95, nos dejó absolutamente desprotegidos, privilegiando a los bancos y a los grandes capitalistas como acreedores prioritarios en caso de quiebra de las empresas nacionales.
Cintos de miles de personas que habían sido el motor de la industria nacional y de la economía a nivel local, pasaron a ser los olvidados del sistema.
Fuimos olvidados por
las patronales, olvidados por los gremios, olvidados por los abogados y olvidados por los políticos de turno que en lugar de defender los derechos de sus ciudadanos nos dieron la espalda.
Fuimos también y con mucho dolor, olvidados por los miembros de nuestra propia comunidad, como si tuviéramos la culpa de tanto despropósito a nivel macroeconómico.
Pero lo más triste, es que luego de muchísima desesperanza y desengaño, nos fuimos olvidando nosotros mismos de que aún nos deben algo.
De que fuimos atropellados en nuestros derechos elementales.
De que existe una deuda pendiente no solo económica con los trabadores y de que tenemos una lucha justa y digna por delante.
Llegamos incluso a olvidarnos de que la unión hace la fuerza. Pero aquí estamos. Y hoy, luego de 5 años de larga espera, nos encontramos en la misma situación que cuando fuimos despedidos. Por eso nos unimos, por eso decidimos dejar de esperar una solución venida del cielo para ir todos juntos en busca de lo que nos corresponde por derecho.
Lo mismo fue sucediendo con las demás plantas a nivel nacional, hasta que todas fueron cerradas. Miles de trabajadores quedaron en la calle esperando al menos, la justa indemnización después de tantos años de esfuerzo.
La modificación de la Ley de quiebras sancionada por el Congreso de la Nación en el año 95, nos dejó absolutamente desprotegidos, privilegiando a los bancos y a los grandes capitalistas como acreedores prioritarios en caso de quiebra de las empresas nacionales.
Cintos de miles de personas que habían sido el motor de la industria nacional y de la economía a nivel local, pasaron a ser los olvidados del sistema.
Fuimos olvidados por
las patronales, olvidados por los gremios, olvidados por los abogados y olvidados por los políticos de turno que en lugar de defender los derechos de sus ciudadanos nos dieron la espalda.Fuimos también y con mucho dolor, olvidados por los miembros de nuestra propia comunidad, como si tuviéramos la culpa de tanto despropósito a nivel macroeconómico.
Pero lo más triste, es que luego de muchísima desesperanza y desengaño, nos fuimos olvidando nosotros mismos de que aún nos deben algo.
De que fuimos atropellados en nuestros derechos elementales.
De que existe una deuda pendiente no solo económica con los trabadores y de que tenemos una lucha justa y digna por delante.
Llegamos incluso a olvidarnos de que la unión hace la fuerza. Pero aquí estamos. Y hoy, luego de 5 años de larga espera, nos encontramos en la misma situación que cuando fuimos despedidos. Por eso nos unimos, por eso decidimos dejar de esperar una solución venida del cielo para ir todos juntos en busca de lo que nos corresponde por derecho.

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